LA SOLEDAD DE LOS FUJIMORISTAS



Una de las observaciones más interesantes de la lucha electoral por la Presidencia del Perú es la soledad del fujimorismo. Aislados, sin otra compañía que sus militantes y simpatizantes no han sido capaces de convocar a otros sectores de la ciudadanía, sus argumentos, viejos y desgastados solo hacen ruido en una opinión pública contemporánea que busca otros temas y se ubica en un contexto totalmente distinto. Los fujimoristas y fujimoristas no entienden que no entienden, su falta de comprensión y discernimiento los han llevado a cometer una serie de graves errores políticos que están perjudicando la campaña de su candidata presidencial, Keiko Fujimori, hija del dictador peruano Alberto Fujimori, preso en cárceles peruanas por diversos delitos, como corrupción, enriquecimiento ilícito y violaciones a los derechos humanos.

La soledad del Fujimorismo destaca porque solo convoca a los fujimoristas desde un lugar común: El miedo. Pero ese miedo ya fue, los terroristas de izquierdas y derechas fueron derrotados por la sociedad peruana lo largo de la década de los noventas, hoy en día Abimael Guzmán, Alberto Fujimori Fujimori, Víctor Polay Campos y Vladimiro Montesinos, además de toda la caterva de SL, el Grupo Colina y los allegados del SIN se encuentran presos. Los fujimoristas no pueden ya evocar al lobo comunista y a pesar de ello lo siguen haciendo, porque no entienden que no entienden que el comunismo real, ese, el de los países socialistas y el de la guerra fría ya fue.

Los fujimoristas ya no cuentan con la monolítica prensa chicha del año 1992, y tampoco entienden que las redes sociales han generado espacios de debate y autonomía. Cada vez que los fujizombies apelan al fantasma del terrorismo –pegándose un balazo al pie porque olvidan su lado terrorista-, en las redes sociales, surgen varias cibernautas que hace añicos sus memes y argumentos anti-históricos y básicamente emocionales. Facebook, por poner un ejemplo, es un lugar en dónde cualquier ciudadano puede ver y leer el bajo nivel de discernimiento fujimorista, la cual se reduce básicamente a dos elementos: La frase recurrente “Ya vienen los rojos”, y los memes de un anciano cómico peruano de sobrenombre “Melcochita”. En los fujizombies no hay elaboración intelectual, pero si mucha prepotencia, un amasijo ideológico de nazismo cholo trasnochado y neoliberalismo andino de medio pelo.


La soledad del fujimorismo la veremos en toda su plenitud en la segunda vuelta…

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