ARGUMENTOS PARA NO VOTAR POR KEIKO FUJIMORI EN LA SEGUNDA VUELTA

ARGUMENTOS PARA NO VOTAR POR KEIKO FUJIMORI
EN LA SEGUNDA VUELTA
José Carlos Luque
Brazán
Los resultados de la
primera vuelta electoral han definido un panorama devastador para el Perú. La candidata
presidencial Keiko Fujimori alcanzó el 27.13% (5´918,498) de votos sobre el
total del universo electoral (21´356,242), pasando a disputar la segunda vuelta
electoral con Pedro Pablo Kuczynski, quien obtuvo el 14.62% (3´120,443).
Asimismo, Fuerza Popular, obtuvo el 17.37% de votos (3´709,856) respecto al
total del padrón electoral, con este resultado logró obtener 71 escaños de
congresistas sobre un total de 130, alcanzando la mayoría legislativa para el
periodo 2016-2021. La suma de los ciudadanos y ciudadanas que decidieron no
votar, votar nulo o votar blanco alcanzó el 32.73% de los votos (6,989,316),
si le sumamos los votos de los
candidatos de izquierda, Verónica Mendoza y Gregorio Santos (3´399,602), que
alcanzó el 15.92% sobre el total del padrón electoral, la suma porcentual de
ambos indicadores es del 48.65%, mientras que el voto duro de la derecha
neoliberal peruana es del 41.75% (Fuerza Popular (Fujimorismo) y Peruanos Por
el Kambio (PPK)), mientras que el resto de la votación se reparte en el centro
político.
Una primera observación
es obviamente el triunfo de Fuerza Popular (FP) en el congreso y la victoria de
su candidata presidencial, Keiko Fujimori, en la primera vuelta electoral. Sin
embargo es importante hacer la siguiente pregunta: ¿Cómo un partido político
con la votación del 17.37% sobre el total del padrón electoral nacional obtiene
71 escaños de congresistas sobre un total de 130? Ciertamente es una pregunta
legítima para el 82.63% de peruanos y peruanas que no votamos por el fujimorismo
y que vamos a tener que soportar una mayoría parlamentaria integrada por
congresistas relacionados con el crimen organizado, actos de corrupción y que
tienen en su ADN político un origen autoritario y respaldan abiertamente al ex
dictador peruano Alberto Fujimori, preso en las cárceles peruanas por delitos
de crímenes relacionados con violaciones a los derechos humanos y corrupción. La
respuesta es muy sencilla, el actual congreso, integrado mayoritariamente por
legisladores fujimoristas, apristas y nacionalistas neoliberales (Los
ollantistas), aprobaron un diseño electoral anti democrático que fue el
sustento legal para justificar este asalto anti democrático en el Perú.
Este diseño electoral permitió
dos cosas: Tirar abajo las candidaturas instaladas en el centro político que
eran competitivas para el fujimorismo y en segundo lugar, permitió manipular
legalmente los votos nulos y en blanco para beneficiar a los candidatos
fujimoristas. Así, con apenas el 17% de los votos lograron alzarse con la
mayoría en el congreso. Negocio redondo para facilitar la restauración política
del fujimorismo en el Perú. De ser la primera minoría política el fujimorismo
se transformó institucionalmente en la mayoría congresal. Menudo lio para la mayoría
de peruanos y peruanas que no son fujimoristas ni neoliberales.
Siguiendo la misma
lógica, si comparamos los votos nulos, blancos y al ausentismo electoral de la
primera vuelta electoral del 2011 con la del 2010, vemos que estos aumentaron,
mientras que el ausentismo electoral en el 2011 fue del 16.292%, en el 2016,
fue del 18.05%, los votos nulos aumentaron en 313,855 electores y los votos en
blanco se incrementaron 707,057 electores, más de un millón de votantes se
pasaron a las tres opciones en dónde convergen las opciones políticas desencantadas
con el sistema político de este país andino y que seguramente así expresaron su
desacuerdo con la expulsión legal del proceso electoral de sus candidaturas
presidencial, no es menor el dato que uno de los ciudadanos apartados
legaloidemente de su candidatura César Acuña, obtuvo 11 congresistas, mientras
que el otro, Julio Guzmán no logró ninguno.
Todo lo anterior me
permite argumentar dos ideas en curso: La primera es concluyente: Estamos
frente a un fraude electoral sostenido por un diseño electoral que favoreció a
Keiko Fujimori en donde el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) desempeño un
papel fundamental al usar estas reglas, normas y procedimientos de manera
inequitativa para impactar en el resultado final. En segundo lugar, surge la
idea de usar nuestro voto de manera racional para impedir que el fujimorismo
obtenga, además del control del congreso, la Presidencia de la República,
ciertamente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) no es una opción por el cambio
político, pero al menos no tiene en su ADN ese origen autoritario que si es
parte estructural de la cultura política fujimorista y en teoría tendríamos políticamente
una mayor opción de ver la separación de poderes y de algunos intereses entre
el fujimorismo y PPK. Por esta misma argumentación los invito a usar su voto
para impedir – al menos teóricamente hablando – de la reconfiguración
autoritaria del autoritarismo en todos los poderes de la república. Con PPK en
el poder seguramente tendremos más neoliberalismo pero también vamos a tener la
oportunidad de una mayor pluralidad política, si elegimos mayoritariamente a
Keiko Fujimori estaremos legitimando un pasado deplorable en dónde el Perú fue
gobernado por una mafia neoliberal corrupta y asociada con el narcotráfico,
asimismo esto le daría mayor vuelo político a la oposición de izquierda y tendríamos
mayores oportunidades de crecimiento. Finalmente, es oportuno mencionar, el
nefasto papel de Ollanta Humala, él y sus seguidores han sido un factor fundamental
para garantizar el retorno del fujimorismo a la primera escena política
peruana. Nos estafó políticamente y su lugar sin duda alguna es el basurero del
oprobio político. Estamos frente a la segunda vuelta presidencial y aún tenemos
la capacidad de disminuir la presencia del fujimorismo en el Perú, construyamos
todos juntos un gran frente anti fujimorista. Si no las consecuencias serán
terribles, tendremos al dictador Alberto Fujimori en libertad y seguramente
junto con él saldrán también Vladimiro Montesinos y toda la caterva de
militares asociados con los escuadrones de la muerte que conformaron el grupo
COLINA.
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